9.25.2010

La relevancia del clasicismo: La tríada de Vitruvio

La instrucción de muchas facultades de arquitectura se enfoca en lo vanguardista: la creación de espacios y edificios innovadores. Hay un valor creativo y necesario en este enfoque, ya que no podemos limitar la expresión artística y la creatividad de los futuros arquitectos y diseñadores. El punto, después de todo, es crear "buena" arquitectura, es decir, que complemente y enriquezca su asentamiento y cumpla con las demandas y las necesidades de sus usuarios. Un buen edificio, espacio público, o ciudad, no depende del estilo, si no de su contribución a nivel espacial, práctico y estético.
Sin embargo, creo que es importante no sólo seguir viendo hacia adelante; también es imprescindible estudiar el pasado y ver qué enseñanzas e ideas se pueden implementar en la actualidad para solucionar un problema de diseño. No siempre es necesario reinventar la rueda, pero si en nuestra responsabilidad ver como se puede hacer más eficiente y de qué maneras nuevas se puede implementar. Este es el valor educativo de estudiar nuestra historia y las ideas de nuestros ancestros: los conceptos y puntos de vista del pasado son una base fundamental para formular nuestros propios conceptos, opiniones, filosofías y descubrimientos.
Al hablar de la arquitectura, dos puntos en particular creo que deben tomarse en consideración para formar parte de todo diseño desde su concepción: la tríada de Vitruvio y el uso de precedente. Ambos tienen su origen en el pasado, y han sido fundamental en la educación de todo arquitecto hasta el presente. Esta entrada se enfocará en el primero.
El arquitecto romano Vitruvio es el responsable del texto occidental más antiguo al que tenemos acceso en la actualidad. Este tratado sobre la arquitectura, dirigido al primer César, buscaba recopilar toda la información relevante sobre el arte de la construcción, desde la formación del arquitecto hasta la descripción de los componentes, usos y la manera apropiada de asentar y diseñar ciertas tipologías como templos y teatros. Fue descubierto nuevamente durante el renaciemiento, y además de ser traducido, fue la base para las teorías y escritos de muchos arquitectos como Leon Battista Alberti y Andrea Palladio.
Es posible que este texto no fue de mucha importancia en su tiempo (Vitruvio recomendaba, por ejemplo, daba mucho énfasis a los templos Jónicos y los romanos, luego del reinado de Augusto, emplearon las proporciones y los detalles refinados del orden Corintio) Sin embargo, al ser el único que sobrevivió la caída del imperio romano, nos da a conocer algunas ideas y conocimientos de los materiales usados y los métodos de construcción de su tiempo. De aquí también surgen anécdotas, historias y leyendas que dieron origen a muchas interpretaciones de los orígenes de la arquitectura y del símbolismo detrás de los 5 órdenes que han fascinado a los arquitectos, historiadores y artistas por siglos.
De las lecciones más importantes que menciona el autor son los tres principios que en conjunto deben ser la base de todo diseño arquitectónico. Este se conoce como la tríada vitruviana, basada en los conceptos de firmitas (firmeza), utilitas (utilidad) y venustas (belleza). En la actualidad, cada uno puede interpretarse de la siguiente manera:
1. La firmeza de todo edificio depende de su estructura.
2. La utilidad, que es un concepto más abstracto, toma en cuenta los estándares mínimos para la comodidad funcional del uso de un espacio independiente y toma en consideración, además, la relación y comunicación eficiente entre los diversos espacios que en conjunto alojan el programa arquitectónico e intrepretan una tipología (es decir, la relación función-espacio)
3. La belleza, que considero algo subjetivo e inherente, se relaciona al valor estético, que depende de la interrelación que existe entre diversos aspectos del diseño: las proporciones empleadas para dimensionar los componentes del edificio, el estilo del arquitecto, el carácter del edificio, los materiales utilizados para sus acabados y el diseño de los elementos arquitectónicos, ya sean funcionales, estructurales o decorativos.
Conciente o inconcientemente, los conceptos de la tríada forman parte de todo diseño desde su fase conceptual, pues un arquitecto siempre tiene en mente, al diseñar, qué sistema estructural desea implementar, cómo distribuir eficientemente los espacios del programa y cuál será la apariencia de su edificio. Lo importante es recordar que estos conceptos siempre trabajan en conjunto y deben verse no como tres ideas independientes, sino como una sola. Hacer lo contrario sería como poner a cargo a tres personas diferentes que no han hablado entre sí a construir un edificio.

8.28.2010

Introducción a Crítica Constructiva

Mi hospedaje temporal en Estados Unidos, al igual que mis viajes por Europa y Centro América, me han convencido que en El Salvador tenemos un concepto limitado de lo que es una ciudad. Por más que pensemos que al área metropolitana de San Salvador es una entidad urbana, la mayor parte es un suburbio que se ha propagado como una enfermedad contagiosa que lentamente continúa infectando su asentamiento natural. Hemos perdido la noción de lo que es un ámbito urbano: un espacio definido por edificios, vías y espacios públicos que proveen múltiples usos en distancias y localidades fácilmente accesible, donde las personas puedan habitar, interactúar y llevar a cabo varias actividades que complementan sus necesidades diarias. La ciudad es una entidad autosuficiente, con su propio carácter e identidad, que integra lo cívico con lo mundano, lo público con lo privado, lo necesario con lo recreacional. Lamentablemente, hemos descuartizado nuestra capital, creando residenciales (tristemente nombradas urbanizaciones en muchos casos) que están separadas por kilómetros de asfalto de los lugares de comercio, trabajo, cultura y ocio. Estas distancias contribuyen a el mal uso de dos aspectos de la vida cotidiana que son increíblemente valiosos: el tiempo y nuestro medio ambiente. Los espacios públicos se han convertido en puntos de referencia y lugares que simplemente son parte del sistema de transporte y acceso vehicular. Esto nos ha convertido a la mayoría de nosotros en conductores, y no ciudadanos que aprecien o lleguen a aprovechar al máximo sus alrededores, y debilitan el contacto que existe entre las diferentes clases sociales al no integrar debidamente las necesidades de los conductores con las de los peatones que dependen del transporte público o de sus propias facultades humanas para moverse de un sitio a otro.
El automóvil no es necesario para susistir; sin embargo, hemos edificado una ciudad (si así podemos llamarla) en donde no logramos sobrevivir sin algún tipo de transporte vehicular. No estamos utilizando ni el espacio ni nuestros recursos eficientemente, ya sea por falta de planificación a largo plazo, o la consideración de alternativas a las normas que actualmente definen el crecicimento y el desarrollo de nuestra capital.
Mis opiniones y analisis están basadas en los conceptos, la teoría y la práctica de la arquitectura y el urbanismo tradicional y clásico, que son la fundación de mi educación, al igual que las tendencias del nuevo urbanismo que ha logrado reintroducir y adaptar ideas olvidadas o ignoradas hasta recientemente. Tomo en consideración de la misma manera el contexto en el que vivimos y edificamos, al igual que lo que observo en estos sitios. Es importante además investigar el precedente en el que se basan las edificaciones y espacios, la idea detrás del diseño y el resultado edificado para poder llevar a cabo un estudio imparcial que busca señalar los problemas, las soluciones y posibles alternativas o contrapropuestas. Las críticas que publique buscan educar e introducir alternativas a la manera en la que pensamos de nuestras ciudades para que podamos construir lugares eficientes y memorables que buscan embellecer los sitios en los que habitamos. Busco reintroducir la visión positiva de la ciudad, discutiendo sus ventajas al compararlas con el modelo suburbano que no ha utilizado eficientemente nuestros recursos y nuestro tiempo.